Una respuesta espectacular del público marcó la segunda Muestra de Cine Europeo en Tucumán. Semejante apoyo allana el camino para la organización de una nueva propuesta para el año próximo. Fueron 1.667 los espectadores que concurrieron durante las cuatro jornadas al Cine del Solar a presenciar el programa de 17 películas que preparó la Delegación de la Unión Europea en la Argentina. La segunda edición superó en concurrencia a la anterior puesta, que en sus tres días había convocado a 927 personas. Esta, como la anterior exhibición, fue auspiciada por LA GACETA y contó con el apoyo de los entes de Turismo y Cultura de Tucumán, de la Secretaría de Relaciones Internacionales y de la Municipalidad de Yerba Buena.
Cinéfilos nostálgicos de la recordada Cineteca, defensores de una tradición que parecía sepultada en estos tiempos, profesores y alumnos de las carreras de cine y de comunicación social, familias enteras que se tomaron el día, docentes, artistas, estudiantes del secundario, en fin, una comunidad apasionada e inquieta por los filmes "de autor" y de contenido superador a las producciones hollywodenses fueron los que estuvieron pendiente de la cartelera.
El mensaje común de los concurrentes se repitió desde la siesta del martes hasta la medianoche del viernes: "necesitábamos volver a ver películas europeas como en otros tiempos, como cuando descubrimos a Bergman, Fellini o Visconti". Otros eran directamente críticos de las producciones repletas de millones de dólares. Y hubo también quienes destacaron el esfuerzo que hicieron las instituciones organizadoras y nuestro diario para consolidar un proyecto que registra antecedentes en Buenos Aires y en Córdoba.
Entre las películas que convocaron la mayor cantidad de público, sobresalió la producción de Rumania "Occidente", del multipremiado director Cristian Mungiu. Esa noche del martes, 177 personas ocuparon las butacas y hasta buena parte de las escaleras de la sala 1, un hecho excepcional, según recordaron los operadores del cine. Otro tanto ocurrió con la española "Mataharis", de Iciar Bollain, que en el cierre de la muestra convocó a 170 espectadores. La alemana "Las lágrimas de mi madre", de Alejandro Cárdenas Amelio, la irlandesa "Reyes" de Tom Collins, y el documental húngaro "Puskás húngary" (sobre el mítico futbolista Ferenc Puskas), fueron otras de las producciones ampliamente elegidas. El viernes a la noche, en la planta alta del shopping, tras el cierre se advertía una emoción sincera que envolvía a muchos de esos espectadores. Habían sido partícipes de un buen momento y querían compartir esa vivencia entre ellos y con otros desconocidos que la muestra los fue reuniendo mágicamente. La charla se prolongó en el café o ante unas pizzas y las cervezas. Nostálgicos del buen cine advertían que Tucumán mantiene su fidelidad a un mundo de trabajos más sutiles, intimista, de proyección social; eran gentes demandantes de producciones de calidad. En gran medida, esos cinéfilos estaba poniendo en marcha el ciclo de 2011.